21 Agosto 3304. 7:56am

RESUMEN: Me encuentro en Njikan esperando la llegada de una nueva nave.

   Una llamada me sobresalta y me hace caer de la cama del camarote de la Python. Sin la planta y el distribuidor de energía se convierte en una oscura cueva iluminada tan solo por las luces de emergencia. He dormido tan profundamente que al caerme no sabía dónde me encontraba.
   Tras vestirme y buscar al piloto que ha traído mi nave para firmar los formularios de entrega. Nos dirigimos a la cantina de Smeaton Port para invitarte a desayunar. Pero él lleva horas levantado por lo que acepta una cerveza, mientras me habla de lo maravilloso del pilotaje de la Challenger y yo devoro mi desayuno mirándole de reojo. Al rato mira su consola portátil y me dice que ha aceptado el envío de una nave a Ross 154. Así es la vida de estos pilotos, de aquí para allá sin saber cuál es su siguiente destino.

   Yo en cambio se cuál es mi siguiente destino, tengo que visitar a los ingenieros para mejorar la nave. Algunos módulos de la Python ya están modificados y sirven para esta nave; lo que agiliza su puesta a punto.


Durante varias semanas me he dedicado a perseguir y destruir a las naves de la avanzadilla thargoide. Los escurridizos exploradores thargoides suelen ir en grupo para tener cierta superioridad numérica. Además su ataque cáustico puede destruir lentamente a las naves mal preparadas. Por suerte he instalado en mi Challenger drones descontaminantes y un sistema de reparación de módulos aceptable, lo que me permite, cuando termina el combate, recuperar el control y seguir persiguiendo exploradores hasta que me quedo sin munición y tengo que volver a la estación más cercana para reparar y recargar. Lo bueno es que los gastos de reparación y munición se cubren con las recompensas que ofrece la federación de pilotos por cada nave alienígena enemiga abatida.

  Las armas guardianas son eficaces y eficientes, pero al ser fijas supone una dificultad añadida al tener que disparar a los exploradores que por su tamaño y movimientos no están quietos. Tan solo en escasos instantes suficiente para apuntar pero el cañón guardián necesita un segundo para disparar. Por lo que al principio muchos tiros eran fallidos. Día tras día he aprendido que tengo que disparar donde imagino que estará la nave thargoide en el instante siguiente.



  En las estaciones cuando reclamó las recompensas, tienen la costumbre de pintar en el casco las naves thargoides abatidas. La primera vez que lo vi, pensé que había sido algún arañazo e incluso alguien que había derramado pintura. Pero luego lo miré bien y me pareció una buena idea. Cuando uno no se encuentra dentro de la dársena, la gente se aproxima a ver una nave de combate y las marcas de las victorias. En Bok tenía varios conocidos pero cuando deje el sistema, era casi como una celebridad. En los siguientes sistemas tengo que empezar de cero. Buscar una estación cerca de la zona de combate donde exista un taller de reparación es fundamental.

   La lucha contra los exploradores thargoides supone cierta tensión al desconocer las estrategias enemigas. Piratas y asesinos tienen sus métodos y prácticas, pero estas naves son la avanzadilla de naves más grandes y mortíferas. Pero mientras que los humanos se mueven por un beneficio personal e individual, puede que los thargoides tengan una mente colectiva y por tanto esas pequeñas naves se mueven por el interés común y no les importa sacrificarse por la colmena. Todo esto tendría que hablarlo con el Profesor Palin.

   También me llama la atención la cantidad de naves que aparecen en cada sector. Por lo poco que he leído sobre los thargoides, se que vienen de una dimensión desde donde salgan a la nuestra; por lo tanto las pequeñas naves están equipadas con los motores para realizar dicho salto y no necesita de una nave nodriza para el salto o el abastecimiento. Si pudiésemos hacernos con una nave en perfecto estado, sería un golpe de efecto en esta guerra en la que estamos perdiendo.




   La galaxia no es plenamente consciente de la amenaza que se acerca lentamente. Los esfuerzos de AEGIS y de las armas híbridas nos han dado cierto respiro, pero la tormenta amenaza con ahogarnos a todos. Bueno a todos no, los visionarios que partieron a Colonia estarán a salvo hasta que los thargoides descubran su localización.

   Mientras todo esto llega yo sigo destruyendo las pequeñas naves de la avanzadilla thargoide y si los gastos de reparación no superan los beneficios, invito a todos los que estén en la cantina a varias rondas. Hasta que algún borracho comienza a entonar canciones sobre volver al hogar y a los brazos de la amada que allí le espera y la mitad de los presentes acaban llorando. A mí me deprimen y vuelvo borracho y enfadado a la nave. Seguramente porque no conozco ni hogar ni amada.

   Por si teníamos poco con la amenaza thargoide, un grupo de pilotos llamado HALT (Hazte amigo de los thargoides) se dedican a perseguir a los pilotos en naves que luchan contra los thargoides. Son pilotos que probablemente no han visto las matanzas en las estaciones orbitales atacadas y si lo han visto, han enloquecido ante la escena y en lugar de sentirse como víctima;  se sienten como juez y han dictado sentencia en contra de la humanidad. Uno de ellos nos intercepta y nos destruye aprovechando que las naves anti thargoides no están preparadas para luchar contra otras naves humanas.