10 Febrero 3304, 10:03am

RESUMEN:”Me encuentro en Chelomey Orbital para ver a mi amigo el Barón y reclamar los escudos prismáticos a los imperiales”.

   Llamo a la puerta del apartamento del Barón Von Straussmann y Cecil abre la puerta. Tras medio cachearme para comprobar que no llevo ni tabaco ni alcohol, sino una orquídea de Arque en su macetita. Entro para encontrarme al Barón en ropa de deporte encima de una bicicleta de ejercicio.

- Buenos días Barón ¿haciendo un poco de ejercicio?¿cuantas vueltas a la burbuja llevas ya?

- ¡Hola Sak! los médicos me han dicho que haga un poco de ejercicio todas las mañanas. ¡Espero que dentro de esta maceta escondas una petaca!. el Baron deja la bici, coge una toalla y se acerca.

- Ya se ha molestado Cecil en no dejarme pasar nada nocivo. Me alegra que estes mejor.

- Gracias, cuéntame ¿Qué tal con Prismatic Empire? dice mientras se seca el sudor y se sienta en el sofa.

- Pues han tratado de meterme en un centro de reeducación y condicionar mi voluntad  para servir a la Princesa. ¿Ese es el trato típico a los visitantes en el Imperio? ¿verdad? digo mientras sonrío. Pero el Barón al escucharlo empieza a ponerse rojo de ira y vergüenza.

- ¡¡Panda de incompetentes y traidores!! ¡Cecil traeme mi ropa, voy a ir a verlos y se van a enterar!

- ¡Tranquilo Frederic, piensa en tu corazon! Todo a quedado en un lamentable error por el que me han pedido disculpas.

- Vale yo tambien te pido disculpas si hubiese ido contigo a ver a Prismatic Imperium eso no hubiese pasado. ¿Que quedas a comer? ¿Cecil hoy que tengo para comer?

- ¡Verdura y pescado hervido, su Excelencia! grita desde otra estancia del apartamento. Frederic al escucharlo se le entristece la cara.


- Me vas a perdonar pero tengo prisa porque me instalen los escudos y que me Cheung los mejore. Cuidate viejo amigo.

 Dejo al Barón preparándose para recibir un baño y me dirijo a las oficinas de Prismatic Imperium. La recepcionista según entró por la puerta llama a seguridad. Un tipo bajo y con poco pelo sale a mí encuentro y me pide que me tranquilice.

- Pero si estoy tranquilo ¿Qué es todo ésto? ¿Tan solo quiero hablar con Winnie Reid? Puedo esperar si es necesario pero no necesito una niñera.

- ¡Señor traté de calmarse y baje un poco el tono. Creo que me siguen tomando por un loco peligroso. Me siento en un sillón de la sala de espera y ojeó una revista como si la cosa no fuese conmigo.

 


Una hora más tarde me recibe la señora Reid sentada en otro despacho con una amplia mesa de oficina. Todos los despachos me parecen iguales estoy empezando a pensar que son como decorados que mueven de un lado a otro.

- ¡Comandante bienvenido!. Lo primero de todo disculpe por todo lo sucedido desde nuestro último encuentro. Nos han pasado un informe desde Lubbock en el que nos confirman que su actitud ha sido normal.

- ¡Claro, me suelo comportar con normalidad cuando tratan de drogarme y condicionar mi voluntad!. Digo con cierto tono irónico.

- Ya, le vuelvo a pedir disculpas por todo. Como le dije hace una semana tras el curso y el pago podría acceder a nuestra gama de escudos; el curso lo podemos dar por hecho y el pago ya se realizó. Por lo que puede acceder a nuestros escudos.

   Por fin, después de todas las vueltas que he dado, me dan acceso a los famosos escudos prismáticos. Solo espero que valgan la pena tras todas las vueltas que he tenido que dar.


Un joven uniformado con el logo de la compañía me acompaña hasta un terminal que da acceso a la tienda de la estación, introduzco el código que me han facilitado y aparecen en pantalla los famosos escudos, voy a ser previsor y comprar uno de cada para las naves que tengo, menos para la Damn Reward si lo necesito volveré para pedirlo.

Mientras desinstalan el escudo antiguo y montan el nuevo, revisó la ruta hasta Saklak. Doscientos catorce años luz de distancia supone unos doce o trece saltos. De momento voy a quedarme por la zona varios días haciendo misiones para conseguir dinero y cenaré con mi amigo el Barón una noche de estas.